LA LLEGADA DEL TREN
- redesycultura
- 3 sept 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 17 sept 2019
Hace algunos años existía una jovencita de nombre Margarita y un joven llamado Primo. No era amor, realmente ellos no se caían bien, pero por azares del destino, sus vidas se cruzaron.
Primo cortejaba a Margarita, pues era una jovencita muy linda y él, un jóven muy decente y esto lo hacía porque tenía mucho de conocerla; ya que acudieron a la misma escuela hasta la secundaria y vivían cerca. Pero ella, por la economía de su familia sólo pudo terminar la secundaria, mientras que Primo continúo con sus estudios, culminó la preparatoria y comenzó el primer año de la carrera en arquitectura, pero una desgracia vino a su vida, su papá, quien mantenía sus estudios no pudo seguir apoyándolo; era una carrera muy cara y ellos tenían poco dinero, por lo que tuvo que abandonar la escuela.
Primo, muy triste, pero con ganas de seguir estudiando, comenzó a trabajar en el ferrocarril y de esa forma apoyaba a su papá con los ingresos de la casa, sin embargo a pesar de su decepción de abandonar la escuela, no dejaba de pensar en Margarita, así que decidió seguir intentando cortejarla.
Después de unos años, ella accedió. Contaban sus amigos que no había noviazgo más hermoso que el de ellos, años más tarde se casaron. Primo siguió trabajando más duro para darle lo mejor a Margarita, pero un día, ella le dio la noticia de que esperaban un hijo. Él estaba emocionado, mas sabía que tendría que trabajar duro y así fue.
En total tuvieron 8 hijos, ellos siempre hicieron todo para que nunca les faltara nada a sus hijos.
Margarita siempre estaba al pendiente de los niños en la escuela, en los quehaceres de la casa y de Primo; ya que él viajaba mucho en el ferrocarril y apreciaba mucho lo que ella hacía.
A pesar de que no pertenecían a la alta sociedad, viajaban mucho en el tren con sus hijos y así conocieron Guadalajara, de donde era Primo, Puebla, de donde era Margarita, Veracruz, Guanajuato, entre otras.
Sus hijos siempre estuvieron agradecidos con ellos pues les dieron lo mejor, ellos siempre se preguntaban cómo le hacían sus papás para darles todo a pesar de que en ocasiones, no tenían dinero. Siempre tenían alimentos, vestimenta y vivienda, nunca padecieron de nada.
"Tal vez son magos" - comentaban algunos de los hijos chicos -
"¡¡No!!, mi papá se parte todo el día trabajando para darnos lo mejor y lo poco que gana se lo da a mi mamá, ella es la que distribuye el dinero en lo que se necesite" - exclamaron los hijos grandes -
Pero realmente nunca supieron cómo le hacían sus papás.
Años más tarde, la mayoría de sus hijos ya titulados, le agradecían a sus padres por haberles dado la oportunidad de tener una educación, que ellos, por problemas económicos tuvieron que abandonar.
Margarita y Primo con lágrimas en los ojos, sólo decían:
“La mejor herencia que un padre puede darle a sus hijos, es una carrera, así que no tienen que agradecer".
Y Primo agregó: "Sobre todo, le agradezco a su madre, porque ella es la que vio por ustedes mientras yo trabajaba y traía dinero para darles lo mejor".
Los hijos con lágrimas en los ojos los abrazaron.
Pasaron los años y Primo y Margarita ya estaban más grandes; sin embargo, sus hijos siempre estuvieron al pendiente de ellos, hasta que la desgracia llegó a la familia... Margarita falleció.
Primo estaba desolado y sus hijos igual. Pero después de la pérdida continuaron con sus rutinas y siempre estando al tanto de Primo.
Años más tarde, Primo enfermó, sus hijos hacían todo por mantenerlo hasta que él habló con ellos: "Déjenme ir con mi mujer amada, ella me está esperando y sé que cuando esté con ella, volveremos a subir a ese tren y estaremos de nuevo juntos, viajando como lo hacíamos. Sólo tengan presente siempre ese recuerdo".
Los hijos con lágrimas en los ojos accedieron al deseo de su padre.
Ahora sólo se sabe que cuando los hijos ven pasar un tren imaginan que sus padres están juntos y van viajando en ese tren recorriendo diferentes lugares.





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