El crimen organizado NO ganó en Culiacán.
- redesycultura
- 22 oct 2019
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El 17 de octubre del año en curso, en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, se llevó a cabo un operativo para lograr la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, integrante del Cártel de Sinaloa.
El operativo estuvo en manos del Ejército y la Guardia Nacional.
A media hora de comenzar el operativo, se confirmó la detención en una casa en el cruce de las calles Alejandro Avilés y Boulevard Manuel Romero en el sector de Tres Ríos; como confirmación de esto, se enviaron fotos del detenido en el lugar de los hechos.
Simultáneamente, se recibieron reportes de disparos y presencia de hombres armados en la zona y cerca de la fiscalía.
Ciudadanos que se ubicaban alrededor en restaurantes, pasaron casi 4 horas pecho tierra ya que las detonaciones no paraban.
Ovidio fue trasladado a la base de la novena zona militar; una hora después de la detención, se reporta que 11 soldados son retenidos por miembros del Cártel de Sinaloa; posteriormente, hay ataques en la unidad habitacional 21 de marzo en donde habitan las familias de los militares; y también, los capos secuestran 3 pipas en la caseta de Costa Rica, las cuales amenazan con estallar en puntos estratégicos si no se da la liberación del sicario.
Al menos 6 puntos de Culiacán son zonas de balacera.
Posteriormente, hay un intercambio de señales entre el Ejército y el Cártel.
4 horas después de la detención, se da la orden de liberar a Ovidio Guzmán a cambio de los militares retenidos y terminar con las balaceras, 15 minutos después se entrega al detenido y el caos comienza a desvanecerse.
Lamentamos los hechos ocurridos el día 17 de octubre, las vidas perdidas, el dolor y el temor causados por los enfrentamientos que existieron derivados del operativo para la detención del capo Ovidio Guzmán.
A causa de los secuestros, balaceras y demás disturbios alrededor de toda la ciudad de Sinaloa durante horas, se tomó la decisión consciente de liberar a este sicario, para evitar más muertes, daños y obtener la liberación de los militares secuestrados por el Cártel.
La detención de un delincuente no puede valer más que la vida de tantas personas.



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